domingo, 8 de enero de 2017

Sportify

 
Lo bueno de que en esto de la moda todo se repita, es que siempre hay una segunda oportunidad para hacerlo bien. Previsiblemente nos pondremos cosas que negaremos pasado un tiempo prudencial, pero oye, mejor arriesgarse de haber llevado que de no haberse atrevido. Vamos mis valientes, el mundo es nuestro

La oleada sport, o como la mayoría de medios la han denominado, la moda sporty chic, lleva un par de años metiéndose en nuestros armarios. Que si unas zapas blancas, que si una sudadera con vaqueros, que si las ondas surferas... Porque no sólo hablo de moda, sino que hablo de la tendencia, en general. Y como siempre me gusta desgranar las cosas como si se las fuese a explicar a mi madre después de que me ponga cara de "pero de qué hablas" y antes de que responda "vamos, lo que yo te decía", ¿qué es el sporty chic? 

Es la tendencia que arrastra la moda, complementos y look deportivo al día a día de nuestros armarios. Para entendernos, el día que yo me siento atleta y me pongo el chándal todo combinado y me hago una coleta, ese día yo voy sport, pero no sporty chic. Y me autoengaño, para que negarlo. El día que yo me pongo unos vaqueros, camisa y me calzo unas zapas, ese día hago sportify, ¿notáis la diferencia? 

Da un toque completamente desenfadado y casual a nuestro look, pudiendo incluso ser combinado con trajes, americanas, cazadoras de cuero, minifaldas o faldas midi, bolsos joya, etc. El recorrido de la tendencia es ilimitada. 

Si lo llevamos al mundo de la belleza, el maquillaje nude y efecto "cara lavada", los recogidos con efecto despeinado como los half-up buns o moños con media melena, las trenzas boxeadora, coletas altas poco pulidas, las ondas rotas... ¿Me seguís? 

Por supuesto que hay gente que lleva vistiendo así toda la vida y gente que lo hace desde hace un año, no estamos descubriendo América, sino más bien refrescando tendencias que, a mi parecer, molan todo y más. 

Puntos a favor: 
1. La comodidad. Algo que yo siempre he buscado y protegido en mis looks, ¡que para presumir no hay que sufrir! Eso lo dijo un día una chica con dolor de pies por tacones altísimos para justificarse y no reconocer su error, y punto. 
2. La sencillez. Con esto no quiero decir que los looks que veáis en las revistas no estén pensados al milímetro, porque están muy trabajados, pero el efecto que se busca es el de un look fresco y sencillo, sin excesos ni recargos. 
3. Restan años. Ciertos looks dan un toque juvenil y desenfadado, además de que en cuestión de maquillaje, apuestan por el menos es más, alejándose del contouring, por ejemplo, o esos peinados pulidos al máximo sin movimiento. 

Puntos en contra: 
1. Como todo, cuando se carece de pautas y personalidad, lo normal es que las combinaciones queden exageradamente mal, rozando o sobrepasando el ridículo. Eso es como cuando desde Zara nos venden que el pantalón del chándal con tacones va bien. De tanto ir el cántaro a la fuente, pues casca. 

Los must-have son, indiscutiblemente, dos prendas: la sudadera y las zapatillas. ¿Qué zapas y qué sudadera? ¡Las que queráis! Con capucha o sin ella, yo apostaría con sudaderas lisas tirando a básicas en colores clásicos para hacer fondo de armario. 

En esto de las zapas van por rachas, pero mis favoritas son: Stan Smith, Superstar y Gazelle de Adidas, Air Force de Nike y las Vans Old Skool. A medio camino, aunque ya con bastante más carácter, las tipo creeper, como las de la colección Fenty x Puma de Rihanna, que poseo, tras pelearme el día 8 de diciembre a las 10:00 de la mañana con toda Europa en la apertura de la venta online. Son más tipo plataforma y en este caso, de terciopelo, pero son muy cómodas y versátiles, he de añadir.

Todo esto combinado con pantalones de vestir, con blazer, con biker de cuero (y sin ser de cuero también), con minifalda o falda midi, con vaqueros más o menos rotos, con vestidos rectos, ceñidos, o oversize, con camisas de vestir, etc. Las posiblidades son infinitas, sólo hay que atreverse. Aquí os dejo unas cuantas fotos donde podéis coger ideas.   


 





















Como complementos, están pisando muy fuerte las mochilas, en todas las texturas y colores que os podáis imaginar (también las hay de terciopelo, sí). En mi última visita a Londres yo también caí, aunque la mía es de piel con una textura muy original, de Paul's Boutique. 

Pero llegamos a la parte del post que más me apasiona: sección belleza. ¿Cómo trasladamos el sportify a nuestro pelazo y a nuestro maquillaje? Ojo a los trucos: 
- Para nuestro pelazo, el efecto deseado es el despeinado, el roto, por lo que la textura se vuelve muy importante. Coletas poco pulidas, con pelillos que se escapan "sin querer", moños deshechos, con todo el pelo o a modo de half-up bun, ondas surferas poco marcadas, etc. 

Buscad productos de una fijación ligera pero que os den esa textura que buscáis. Mi favorito: el Sea Salt Spray de Tony & Guy, seca bastante el pelo pero deja un acabado increíble, como ese rizo que se forma después de bañarse en el mar. 

Además, en verano siempre uso la espuma Curl & Shine de Aussie, que me deja el pelo con mis ondas naturales, ligeramente marcadas, sin escrespamiento pero cero apelmazadas. Un milagro hecho espuma. Yo lo aplico con el pelo mojado/húmedo y lo dejo secar al aire (por eso sólo lo hago en verano). 

Otro de mis peinados favoritos es el half-up bun o moñito de Laura, como ya muchos lo conocen, que si bien yo no lo he inventado, me doy mucha maña en que quede genial. El truco es, para mí, no hacerlo de delante hacia atrás, sino de abajo arriba. En vez de coger el pelo desde la parte delantera (pongámos de referencia la frente) y lo recojamos hacia atrás, yo cojo el pelo desde cada oreja y hacia la parte alta de la cabeza, cogiendo en realidad poca cantidad de pelo, para que nos quede volumen arriba. El moño lo despeino o abro siempre para que quede poco trabajado, y llevo siempre el pelo ligeramente ondulado. En este clip de Glamour lo explican genial: vídeo





- Para nuestro look de maquillaje, el efecto deseado es ese nude fresco, "cara lavada" si queréis, que se aleja de los contrastes y los colores fuertes, sino que más bien corrige imperfecciones y potencia puntos clave del rostro: labios y colorete. 

Después de hidratar la piel con vuestros productos habituales, aplicad vuestra base (acordaos siempre de escoger bien vuestra base, en cuanto a tono y textura). Yo hidrato con la Treatment Lotion, Eye Repair cream para el contorno de ojos (lo tengo extremadamente seco) y el Repair Moisturizing Balm de Bobbi Brown. Mi tono en invierno es el 3.5 o Warm Beige, y la textura que más me gusta es la del Foundation Stick, cero grasa y muy fácil de aplicar. 

El corrector, uso dos tonos: el primero, Bisque, para neutralizar el color de la ojera, y otro, el Natural, igual que el tono de base, para igualarlo. Cuando tengo prisa, un poco de iluminador y vía. 

A favor de Mac (perdón Bobbi), he de decir, que un día me probaron el NW25, de la colección Mineralize, y me encantó. El tono quizá no es el que más me cubre, pero queda muy natural y la textura es increíble. 

Para el día a día, me gusta dejar el ojo tal y como está, sólo aplicando una sombra en crema muy natural, como el tono Stone Pink, y una ligera capa de máscara de pestañas. Yo uso la Eye Opening de Bobbi Brown también, que tiene un efecto muy dramático pero todo es cuestión de aplicarla más ligeramente. Si algún día me levanto ociosa, puedo delinear el ojo en el párpado superior con eyeliner, tanto negro como marrón chocolate para un efecto más natural, eso sí, una línea fina a ras de pestañas nada más.

Para el resto del rostro, aplico Polvos Mineralize Skinfinish en tono Medium Golden de Mac, un toque de polvos de sol en tono Golden Light de Bobbi Brown en la frente, nariz y barbilla. Después, el toque de un colorete muy natural (rosado o melocotón, según vuestra tez). Yo suelo utilizar uno de Chanel en color 72 Rose initial. Si queréis, podéis usar iluminador en zonas claves: sobre las cejas, nariz, sobre el pómulo y barbilla. Yo tengo la Retouching Wand de Bobbi Brown en tono Light to Medium, aunque no la utilizo para cada día.

Para los labios, normalmente no uso ningún labial con color y simplemente aplico el Lip Balm, que los hidrata muchísimo. Si opto por algún labial, siempre suelo tirar hacia los rosados o corales, ya que son más naturales para mi piel y tono natural de labio. Me gusta especialmente el tono de Rose Brown de Bobbi Brown. 

Como véis, todo muy sencillo pero trabajado, al fin y al cabo. No os dejéis engañar, detrás de cada look de celebrity, detrás de cada foto de revista, hay mucho trabajo detrás, no os comparéis jamás: ella al levantarse tampoco tiene tan buena cara. Como todo hijo de vecino, vaya. 

Si es que el sportify es todo un mundo, lleno de combinaciones frescas y sencillas que pretenden hacernos la vida más fácil. Ánimo mis sportifiers, paso firme (atad bien las zapas, que luego ya se sabe...)


domingo, 18 de septiembre de 2016

Estela


Estela es profe. Es una de esas profes molonas, rebosantes de ideas y que siempre antepone los niños a cualquier otra cosa. No me ha dado clase pero lo sé. Le brillan los ojos de forma especial cuando habla de ello. Una pasión que comparto con ella, aunque yo la haya descubierto de forma tardía y espontánea, pero una pasión al fin y al cabo. Me gusta cuando compra libros (para sus niños, claro) y me lo cuenta emocionada porque sabe que a mí me va a alucinar tanto como a ella. Ojalá más profesionales con esa garra, Estela. 

Además de ser una profesional dicharachera, es una persona tranquila, risueña y transparente. Tiene unas ganas terribles de soltarse la melena y es sólo cuestión de tiempo que, al igual que con sus alumnos, su prioridad acabe siendo ella y solo ella. Su autoestima ha sufrido palos, ¿quién no ha pasado por lo mismo? No la han arropado desde la felicidad, sino desde la compasión. Ha vivido a la sombra de gente tóxica y se está desintoxicando. Pero aún tiene que romper del todo ese cascarón. Y sé que lo hará, aunque la conozca de hace bien poco. ¿Sabéis por qué? Porque hay gente que se lamenta y otra que actúa. Y si no actúa ella, Lucía y yo la arroparemos tirando de ella, no lamiendo sus heridas. 

El viernes 9 de septiembre me embarqué, por obra y gracia de mi querida Lucía, en el proceso de una sesión de fotos vivida desde dentro. No, no sé hacer fotos. La pro es ella. Pero pronto me buscó tarea: tú maquillas y vistes a Estela. Y yo más feliz que unas castañuelas, que si algo me gusta más que vestirme y maquillarme a mí misma, es hacerlo para alguien más. 

Con mi piso como centro de operaciones, primero llegó la estrella del rock. Con su maleta a cuestas y llena de energía. Hablamos rápidamente sobre el look, pero estaba bastante claro para las dos: el que no arriesga no gana.Hacía unas semanas que se había comprado un vestido tipo body-con, negro, midi, sobrio y elegante. Le sienta fenomenal, para ser francos. ¿Pero qué haría cualquier persona con un vestido así? Zapatos tipo salón, bolso de mano, bla bla bla. ¿Qué hay, una boda a la vida? Sabiendo que me aburre soberanamente lo previsible y no soy fan de tacones, sabía que el look debía girar entorno a ese vestido que Estela adora tanto y que podía darle herramientas para sacarle mucho más partido. 

Empezando por los pies: nada de tacones. Lo suyo es combinarlo con unas zapatillas deportivas blancas. Y ella tenía unas... ¿Sabéis la cara de loca que puso la primera vez que le hablé de esto? Se lo puso, y tanto que se lo puso. El vestido es negro y clásico. Te sirve para un roto y un descosido. ¿Por qué dejarlo colgado en el armario hasta un sábado noche? Hay infinidad de combinaciones posibles. 

Por norma, soy bastante flexible. Me gusta escuchar primero y ver con qué look esa persona se va a sentir más cómoda, para que no pierda su esencia al fin y al cabo. Partiendo de la base de esa "naturalidad", juego con lo que tengo a mano. Y así fue con Estela. Me fijé dos ejes básicos: riesgodulzura. Porque Estela es dulce, pero tiene ganas de sacar las garras y quería que se viese capaz



Sobre el eje de la dulzura se creó el primer look: el vestido combinado con un chaleco largo y fluido verde caqui que me vuelve loca. Estiliza, alarga y va con multitud de prendas: desde vaqueros hasta faldas y vestidos. El complemento fue el sombrero de ala ancha negro que nos prestó Lucía. Si cogéis cada prenda por separado, son prendas fáciles de combinar con, como he dicho, infinidad de prendas, por lo que crean un muy buen fondo de armario. 





No todo va a ser el sombrero, por mucho que a Estela le alucinase. También de la mano de Lucía vino una corona de flores en tonos lila, verde y blanco, a lo que realmente no había que añadirle nada, sino al revés: fuera chaleco ni chaquetas, su vestido rompedor, sus zapas por que ella lo vale y su corona en la cabeza. 

Y es que un complemento potente como una corona de flores, un sombrero, o cualquier otro, pide a gritos que se le deje brillar en solitario, por lo que el resto del look ha de ser neutro y lo más sobrio posible. Menos es más, no me cansaré de repetirlo. 



Sobre el eje del riesgo yo lo tenía muy claro: tiene que sentirse sexy. Le quité el sombrero y la corona, le pusimos una biker de cuero negra, le presté mis pendientes de cruz y la despeiné. La despeiné porque se terminó lo politicamente correcto, hay que correr riesgos. El look fue mi favorito de toda la sesión, creo que fue lo menos Estela posible, o al menos, hasta aquel entonces, y es por eso que le doy tanta importancia. Mirad esta foto, por el amor de Dios, me parece que capta esa esencia de la que os hablo. 




Estela necesita verse sexy, verse alocada y que siga siendo ella. Necesita saber que dentro de su normalidad y naturalidad, hay una persona que quiere salir y quiere confiar en si misma y es de armas tomar. Dentro de su esencia y respetándola, había que mostrarle con dos pinceladas, que lo lleva dentro. El resultado a la vista está, espectacular. Irradia confianza. 



En cuanto al maquillaje, mi forma de trabajar es la misma. La naturalidad va por delante. En un primer momento quería, pensando en el look más sexy, hacer una de smokey eyes en un color potente para que se viese realmente como nunca se había visto jamás. La petarda de la fotógrafa, a.k.a. Lucía, me dijo que si la luz no se qué, que si luego no podía no sé cuanto... y tuve que recular. La próxima vez ya se las apañará con la luz porque pienso pasarme de la raya. 



Decidí entonces hacerle un look fresco, natural y potenciar su mirada con un buen uso de eyeliner. Tiene los ojos ligeramente caídos, por lo que es importantísimo que, si os veis en el mismo caso, siempre delineéis el eyeliner en el párpado superior y siguiendo unas pautas básicas para que el efecto sea el contrario. Os detallo, paso a paso, las pautas a seguir y los productos que utilicé: 

1. Limpieza de cutis con el Supple Preparation Facial Toner de Klairs. Equilibra la piel, aportando hidratación donde se necesite. Podéis utilizar el que os sea de confianza, pero es importantísimo utilizarlo antes de la hidratación, ya que prepara la piel y hace que el maquillaje se fije mejor. He probado tónicos muy buenos de Clinique y también de Bobbi Brown, sólo tenéis que encontrar el vuestro. 

2. Hidratación del contorno de ojos y resto del rostro. Cada una tendréis una crema de confianza y que os funcione mejor. Para Estela utilicé la Superdefense SPF 20 de Clinique, que la tenéis disponible tanto para pieles grasas y/o mixtas, como para secas y/o muy secas. Para el contorno, os recomiendo la Eye Repair Cream de Bobbi Brown. Lo más importante en una crema es que es una inversión, comprad una buena, y usadla, la piel os lo agradecerá. 

3. Preparación del ojo para el eyeliner. Utilicé la Long-Wear Cream Shadow en tono Stone Pink de Bobbi Brown en el párpardo superior como fondo y para que el eyeliner se fije mejor. Antes de esta sombra en crema se puede utilizar una pre-base para que la sombra se fije mejor, pero yo en mi caso no la tengo y no la utilizo. Para el eyeliner, utilicé dos colores diferentes: Dark Chocolate Long-Wear Gel Eyeliner para el final y largo del ojo, y el Twilight Night Shimmer Ink para la parte más próxima al lagrimal y a ras de las pestañas inferiores. 

El eyeliner lo aplico con dos pinceles, uno para el trazo y otro mucho más fino si lo quiero hacer mucho más preciso y para las esquinas. Lo más importante es practicar y saber los puntos de referencia. Si cogéis un lápiz/pincel y lo ponéis en vertical al final de vuestro ojo, ese es el límite de donde no os podéis pasar al trazar. Más ancho, más fino, más corto o largo, pero no se puede pasar de ahí. Una vez marcado ese punto con una línea fina hacia la ceja, marcad, a ras de pestañas, el centro del párpado y luego lo único que tenéis que hacer es unir una línea con otra, rellenar de color dentro, decidir del grosor y terminar hacia el lagrimal muy pegados siempre a la línea de pestañas. Así os aseguráis de que el eyeliner siempre os "suba" la línea de la mirada. 

En cuanto a las pestañas inferiores, lo hice muy sutil y muy pegado a la línea de pestañas, sin delinear por la línea de agua del ojo para agrandarlo y no cargarlo en exceso. Al final, difuminé ligeramente la línea con un bastoncillo. 





4. Máscara de pestañas. SIEMPRE. Aplicad una máscara que no os deje grumos y que os alargue de forma natural vuestras pestañas. Si queréis ser más dramáticas, usad un rizador antes. Con Estela no lo utilicé, pero le di unas cuantas capas para darle profundidad a la mirada. Utilicé Eye Opening Mascara de Bobbi Brown

5. Cejas. En el caso de Estela, como tiene el mismo color de cejas que el mío, más o menos, traté de simplemente rellenarle con mi lápiz Perfectly Defined Long-Wear Brow pencil en tono Espresso un poco en zonas menos pobladas, pero nunca dibujando lineas y formas por fuera, de forma que siempre se respetará la ceja ante todo. Terminé con un Natural Brown Shaper, un simple cepillo con un poco de gel para peinarlas. Hoy en día hay tutoriales para básicamente, dibujar cejas artificiales que nada se parecen a las nuestras. Potenciar las vuestras, retocarlas, pero nunca las disfracéis. 

6. Corregir y aplicar maquillaje. Siempre maquillo los ojos antes de aplicar corrector por si me mancho, que lo hago, y no arruinar todo el trabajo hecho. Para Estela utilicé, como pre-corrector el Creamy Concealer tono Medium to Dark Bisque, que neutraliza la ojera. Para finalizar, apliqué un toque sólo del corrector en tono Honey para igualar con el tono de maquillaje. 

En cuanto al maquillaje, decidí utilizar el Skin Foundation Stick porque da muy buena cobertura pero puedes aplicarlo únicamente en las zonas que necesitas y es muy fácil de utilizar. Desde que me pasé a los Stick, no uso ninguna otra textura. El tono que utilicé fue el Honey, todo de Bobbi Brown. Lo apliqué con una brocha especialmente para este tipo de maquillajes, y os recomiendo que os hagáis con una. Ojo con el tono de maquillaje que utilizamos, tiene que difuminarse en nuestra piel (de la cara, ojo) y no notarse que lo llevamos puesto. Realmente el tono es aquel que no nos aporta color. 

He de decir que tan importante es que el producto sea bueno y del tono correcto (asesoraos siempre, probad los tonos en la piel de la cara, nunca en la mano) como que las herramientas con las que trabajemos sean las adecuadas. Podéis ver este enlace de Bobbi Brown donde explican muy bien el tema pinceles y brochas https://es.bobbibrowncosmetics.com/Makeup-Lesson-Brushes%20

Obviamente podéis utilizar cualquier marca que queráis, yo utilizo Bobbi porque no he encontrado nada mejor y me han enseñado todo lo que sé. En el mismo enlace podéis ver videos/tutoriales de maquillaje para diferentes ámbitos, ¡están genial! 

7. Polvos de sol y colorete. Indispensables. Con las brochas adecuadas, eso sí. Los polvos de sol que utilizo también son de Bobbi Brown y son en tono Golden Light, que me valen tanto para invierno como para verano cuando estoy más morena. Aportan ese "toque de sol" que nos suele dejar el sol, y hay que echarlo sobre sienes, nariz y barbilla, que es donde el sol naturalmente hace más incidencia. Nada de darle por toda la cara a modo máscara. No no no, siempre natural. El colorete más de lo mismo, sin pasarse y de un tono que os resalte el rubor natural de vuestras mejillas. Con Estela utilicé el tono 72 Rose Initial de Chanel

8. Labios. Para que el color se fije bien y nos aguante, debemos hidratar bien los labios también. Yo utilizo el Lip Balm de Bobbi Brown y cuando se absorbe, ya pongo el color. En el caso de Estela utilicé el Art Stick en tono Electric Pink de Bobbi Brown, con resultado entre brillo y mate. Para un acabado más natural, no utilicé mucho producto y después lo difuminé un poco con los propios dedos. 

Lo que quise fue ensalzar sus rasgos y darle potencia a la mirada, siempre respetando los tonos y características de cada rostro. Creo que el resultado, de nuevo, habla por sí solo. 





Repito que cada uno trabaja o utiliza los productos que más confianza o resultado le dan, es cuestión de gustos. Os he plasmado los que utilizo yo siempre, pero por supuesto que hay alternativas válidas (que Bobbi me perdone por decir esto). Yo adoro Bobbi y tampoco lo disimulo. 

Hay más productos que se pueden utilizar: polvos fijadores, pre-base en el párpado superior, iluminador, etc. En este caso, fueron los pasos que seguí y quedé muy satisfecha con lo que vi al terminar. 

Echadle un vistazo al facebook e instagram (@arcasphoto) de mi querida Lucía, Arcas Photo (https://www.facebook.com/arcasphoto/), artífice de esta sesión de fotos tan genial, porque con una cámara en mano no la para nadie

Gracias Estela por dejarme colarme en tu sesión, poder colaborar y participar con lo que me gusta. Y gracias a las dos por cederme la libertad de utilizar la sesión para mi blog. 

Este post también es un llamamiento a todas aquellas chicas y chicos que, hartos de verse menguados por una sociedad que les cataloga y les deja fuera de los cánones de la "belleza" según ellos la entienden, se quieren tal y como son, sean la talla que sean, y están orgullosos de mostrarlo al mundo. Pretty powerful

Vestido de Estela: H&M
Zapatillas de Estela: comercio local 
Chaleco: H&M
Biker de cuero: Zara
Pendientes de cruz: Aristocrazy
Sombrero: Topshop
Corona de flores: trabajo artesanal
Reloj de Estela: Daniel Wellington
Mis gafas: Clubmaster de Ray-ban
Mi biker: H&M 
Mi camiseta: Nike


Las risas y las ganas las hemos puesto nosotras


domingo, 28 de agosto de 2016

What goes around (comes back around)

No hay dos sin tres. Donde las dan, las toman. Segundas partes nunca fueron buenas. ¿Pilláis el concepto?

Todo el mundo se sabe eso de que las modas son cíclicas, que son reciclables, que todo vuelve y todo se va del mismo modo. Seguro que vuestra madre os ha dicho alguna vez eso de "cuando yo era joven, también se llevaba". Ya, mamá, y es que los aires sesenta y los setenta son modas con un estilazo irrepetible, no hay (casi) nada de lo que avergonzarse (no os pongáis puntillosas, seguro que alguna sí, pero en líneas generales...). Una pena que no se pueda decir lo mismo de la moda que nos ha visto crecer, que ha colmado infancia y adolescencia de tantas generaciones como la mía. 

Si vuestra adolescencia empezó cuando empezaron a nacer los hoy llamados "Millennials" (sí, crecimos con las boy bands en los 90 y vivimos cambio de siglo con mucha campana y el tiro muy bajo), entonces tenéis que estar de acuerdo conmigo. O quizá os gusta ese estilo, en cuyo caso os insto a dejar de leer esto... ¿Enseñáis las fotos de vuestra adolescencia y presumís de look? ¿A que no? No te queda más que escudarte en "Era lo que se llevaba" y darte cabezazos mentales contra la pared. Muchos cabezazos. 

Y para colmo, hemos tenido que ir viendo como volvían a meternos esa moda en cada tienda, en cada rincón, a cuentagotas, pero certeramente. Y, de repente, está en todas partes. Esa moda Noventera (qué sorpresa, rima con "hortera") y de 2000 allá donde mires. Si hay algo bueno en eso es que las que la sufrimos cuando eramos (más) jóvenes, tenemos una segunda oportunidad para hacerlo bien. Y no es tan fácil como parece... 

Voy a desmigar alguna de las claves: 
1. Go big or go home. Las tendencias llevadas a (ambos) límites. Por poneros un ejemplo, se llevan las camisetas o muy ceñidas (y poca tela) o bien oversize, pero no un térmido medio. Y que levante la mano quien no ha tenido problemas encontrando camisetas "normales" en todo el reino de Inditex (y más allá) durante el pasado año, año y medio... Exacto, missión imposible. 

Las camisetas ceñidas en punto de algodón de canalé están hechas para ceñirse al cuerpo (ojo, que no digo apretar o quedar pequeñas), y ojo, pueden favorecer a tallas muy diversas si se lleva la correcta. 





El mundo oversize es complejo, amigas. Porque hay una delgada línea entre el concepto "que quede grande" y "corté una sábana para meter los brazos y la cabeza y aquí estoy". A cuerpos grandes como los míos es, a bote pronto, lo que supuestamente disimula más los kilos de más o las lorzas que no queremos que se vean. Ajá, primer error. Normalmente la ropa tan "sin forma" nos agranda visualmente y es por ello que no todo sienta bien. Es complejo precisamente por eso, porque se trata de ver los diferentes cortes y formas de las prendas y probar siempre para ver el efecto real en cada cuerpo. 

Aún con todo, yo soy una amante de las cosas oversize, así que sólo os aconsejo que, con sentidiño, ¿vale? 






2. Cuello a la vista. Sí, creo que todas hemos tenido la maldita "gargantilla" de plástico trenzada pegada al cuello. ¿Me equivoco? Ahora le llaman choker, que por si no lo sabéis, viene del inglés "estrangular". Es delirante. El caso es que si bien ese es sólo un ejemplo y hay mil formas y modelos, se llevan los collares pegaditos al cuello, pañuelos largos atados al cuello, etc. El caso es llevarlo como una correa. 

Así, no, por favor. 




Así, sí. 





3. Denim on denim. De esto hay defensores y detractores. Es cuestión de gustos, por supuesto. Yo diré que... salvo que el tejido denim sea exacto en ambas prendas y no se "pisen" demasiado, se podría aguantar. 

Así no, por favor (Un saludo a Justin, eres como el buen vino)



Así, sí. 




4. (Red) Velvet. No, no se lleva mi tarta favorita del mundo. Se lleva el terciopelo o velvet, esa tela tan 2000 y que tantos años da, sobretodo con según qué colores. Obviamente habrá algo que se os haya venido a la cabeza: el chándal de terciopelo. Exacto. Evitadlo. Sin más. Resistid, ¡fuerza!

No obstante, el terciopelo en otras prendas tiene su pase, mirad. 



5. Let it shine. Porque los brillos están a la orden del día, sobretodo en faldas, zapatos y accesorios. A mí hay determinados tejidos y/o colores con brillo que sí me gustan, y diré más, he caído. El año pasado me compré unas sandalias plateadas con plataforma (ole yo...) que me gustan y sigo poniendo. Un consejo os doy, que el resto del look sea plano y con colores neutro. 




6. All the way up. Ya sea en modo plataforma o bien en tacones (cuadrado, fino, etc) pero hay que subirse algún centímetro. La forma que más me gusta y que estoy reinventando en esta segunda "oportunidad" a mis veintimuchos son las plataformas y tacones grandes. En la adolescencia mi madre apenas me dejó tener ninguna, así que esta vez he podido regodearme y probar y comprar todas cuantas he querido. Para mi comodidad, les doy un sí rotundo. 





Los zapatos de tacón cuadrado (en algunos modelos alias zapato de abuela)... sobretodo cuando es bajo, me parecen bastante horror y prefiero ir en plano directamente. Mirad, mirad. 




Lo que sí que no, y en eso sí que me voy a hartar a reír cuando os vea a todas en unos años preguntándoos "¿pero cómo me puse eso?", son los zuecos. En todas sus variedades. Y horteradas. Porque no hay modelo que no sea hortera. 

Así no, por el amor de quien queráis. 




Así, tampoco. 




7. ¿Salvadas? por la campana. Sí. Desde hace años pensábamos que eran cosa del pasado oscuro y que no tendríamos que volver a pasar por lo mismo pero aquí estoy, amigas, escribiendo sobre ellas. Los pantalones y sus campanas. Cuanto más grandes y desproporcionadas (y largas, que arrastren, ¿eh?) mejor. Lo habréis comprobado en las tiendas: los pantalones pitillo ya no son los únicos, y ya no solo eso, es que casi escasean. Han dejado paso a más variedad en los cortes de pantalones. Me gusta la variedad, ya que así cada una puede elegir lo que más le gusta y lo que mejor le sienta. Pero me temo otra oleada de campanas sin rastro de pantalones de otra forma. No, si al final me veo con unos de terciopelo de chándal...

Ni que decir tiene que se llevan, o bien de tiro muy alto (en cuyo caso es más común que el corte sea recto-noventero, al cual doy un rotundo SÍ) o de tiro bajo (ese sí que fue efecto 2000...). 

Me gustan las campanas en pantalones de corte flare, bastante más comedida que la pata de elefante. Si os favorece y os apetecen, tenéis la oportunidad perfecta. Sólo un favor, no los combinéis con botas de punta debajo, gracias. 


Así, mejor no.





Así, ¿por qué no? 







8. Capas y capas. Claro ejemplo de camisetas básicas de manga corta por debajo de tops lenceros. WTF. Las camisetas básicas debajo de camisas abiertas oversize o debajo de petos. Basta con el resto. 

Así, no. 




Así, sí. 





Y para que veáis que siempre hay que sacar el lado positivo de todo, he ahí detalles de los que estoy contenta: 

1. Faldas midi





2. Los pantalones tipo culotte. 





3. Las zapatillas deportivas con looks más formales




4. El minimalismo en accesorios de bisutería/joyería


Os dejo ya, no quiero ni tener que hablar de las chaquetas "toreras" y cinturones decorativos a la cadera. ¡Volveré (todo lo pronto que la responsabilidad me lo permita)!

Fotos de: Pull & Bear, Zara y H&M.